viernes, 29 de octubre de 2010

Retrato del Gral. Galt Fortuna (en uniforme de gala, después de la batalla del Ganso)

                                                           Collage (Arte Misho)
                       (Museo de Bellas Artes "Manuel Belgrano" de Moreno (Bs. As.)

viernes, 22 de octubre de 2010

LA INUNDACIÓN 2006

                                   
La camioneta repleta de todo lo rescatado por la urgencia, enfiló para el centro de la ciudad, dejando detrás la crecida del río.
Un vado nos hizo detener en el camino, lo pasamos lentamente.
El frío de la noche y la humedad ambiente nos extenuó.
El olor a agua servida, lo teníamos hasta en la piel.
Quedamos agotados, por la vigilia de tantas noches de ronda.
La casa, nuestra casa, que una vez mas quedaba atrás a merced del agua, junto con  los muebles desvencijados, el resto a la deriva.
Los carros de los cirujas recolectando, parecían carrozas fúnebres.
La luna allá arriba, comenzaba a iluminar el caserío.

Concurso de Relato breve "Leopoldo Marechal"
4ª Mención

martes, 12 de octubre de 2010

"La holandesa"1997

                                                         Técnica mixta

domingo, 19 de septiembre de 2010

MI CUNA FUE UN CONVENTILLO 2005



Los soldaditos de plomo formaban una extensa fila de dobles imágenes en el piso lustroso de largos listones de pinotea, a la vez que la llama de la estufa de kerosene le daba al ambiente calidez. Las imágenes en la oscuridad del cuarto transmitían dramatismo a la escena de guerra que se desarrollaba sobre el piso de madera.
Mientras mi madre amamantaba al hijo de la tísica de la habitación de al lado, yo elaboraba estrategias bélicas para derrotar al enemigo virtual.
Los gritos de Doña Rude llamando a su hijo menor para tomar la merienda, me quitaron de mi ensimismamiento; me llamaban a la realidad, tenía que ayudar a papá a curarse las heridas del rostro que le produjeron las llamas del horno de la panadería donde trabajaba. Recuerdo el día que entró en la pieza del inquilinato, con el rostro vendado, ¡No se asusten, es poca cosa!; no lo era para nosotros al verlo así.
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Los ruidos venían de la calle, voces de hombres y chancletear de mujeres me condujeron a la puerta cancel, aparté piernas y asomé mi cabeza entre ellas, allí a metros
la caballería del ejército pasaba rumbo al centro, ¡Hay revolución! Dijeron. Yo volví  a mi pequeño ejército de plomo, mientras mi madre ya en la habitación le hacía las curaciones a  papá. Rumores de que se levantaban los puentes sobre el río, de represión para que los obreros de los frigoríficos no pasaran; hacían presumir una revuelta popular.
Mi madre esperaba ansiosa que le trajeran en un carro, la máquina “Singer” que había comprado en cuotas al esposo de una vecina que había muerto, ya que mi padre iba a estar quien sabe cuanto tiempo sin trabajar.
En el patio los vecinos comentaban los últimos sucesos, cambio de gabinete, reclusiones en la isla Martín García. Sentí el organito en la esquina y salí a la puerta para verlo, dentro de los dramas que vivíamos, escuchar el organito en la tarde de Buenos Aires era un bálsamo.
Me acerque al organito, justo en el momento en que la cotorrita sacaba con su pico un papel que decía “Transformar lo siniestro en maravilloso”, en ese momento no entendí lo que quería decir. 

XII Certamen Nacional de Poesia y Narrativa Breve-Editorial "De los cuatro Vientos"
Seleccionado para la Antología "Letras Argentinas de hoy"2005
          

MUJER NAIPE

viernes, 17 de septiembre de 2010

"RECUERDOS DEL CIRCO" 2006

Reía de mis compañeros de la escuela cuando se enredaban en las cuerdas caídas en la pista del circo.
Me gustaba que vieran como vivía yo en ese mi mundo.
La gente que se asomaba inquisidora a través del alambrado para curiosear como vivíamos me fastidiaba.
Recuerdo que un día de mucho calor, decidimos con mis padres comer fuera del trailer.
Una madre con un par de sus hijos, husmeaba a escasos metros de nuestro almuerzo con risitas cómplices.
Me encantaba la libertad de poder viajar, estar con mis padres en su trabajo, colaborando en más de una oportunidad, en pequeñas tareas que me encomendaban.
Mi irregularidad escolar tenía preocupados a mis padres, pero en las tantas escuelas que recorría en el año, siempre fui buena alumna.
Un día ese día que no me lo olvidaré mientras viva, mis padres decidieron dejarme con mi abuela en la Capital.
Ello me valió cursar regularmente mi escolaridad, hasta recibirme de maestra.
Los argumentos de mis padres, no fueron compartidos por mí en ese momento ni lo son ahora.
Desde aquel desgraciado accidente cruzando por las montañas de un pueblo al otro, que no tengo a mis padres.
Mi vida hubiese sido otra, o mi muerte, pero de todas maneras, hubiese sido mía.

Mención Especial-Editorial "Epílogos"-1er. Concurso de Poesia y Narrativa-2006